El año pasado integró el equipo que ganó el Concurso de Arquitectura de la SDLM, con el proyecto “Zaguán Austral”. Hoy están abocados a investigar la tecnología Kielsteg y, aunque aún no han tenido la oportunidad de hacer una construcción real en madera, saben que será una cuestión de tiempo.

 

Para su Taller de licenciatura en Arquitectura de la Universidad de Chile, el año pasado Franco Marrese, Makarena Ceballos y José Órdenes presentaron el proyecto “Zaguán Austral” al Concurso de Arquitectura de la SDLM. La convocatoria pedía el desarrollo de un conjunto de viviendas de densidad media en madera. Y ganaron.

 

Marrese habla del impacto que tuvo el galardón obtenido:Después del concurso surgieron varias oportunidades para publicar el proyecto, en la revista de la AOA y en diarios locales de la zona de Chaitén, entre otras”.

 

¿Qué papel le otorgan ustedes al cálculo de las obras, considerando que a veces los arquitectos protagonizan los proyectos, dejando en un segundo plano a los ingenieros?

─En el caso del concurso, el tema estructural fue un fundamental en el diseño del proyecto. Para hacer que la estructura de la vivienda tuviera impacto en el diseño de esta y no fuera solamente el soporte, probamos diferentes sistemas y técnicas constructivas que nos permitieran evidenciar las cualidades de la madera en función de las espacialidades que buscábamos. Al proponer viviendas de dos aguas, la mayoría de las soluciones correspondían a estructura de vigas que soportan las luces de la cubierta, situación que no permite aprovechar al máximo el espacio interior.

 

Ustedes están investigando la tecnología Kielsteg en sus proyectos. ¿La usaron para el concurso?

─Sí, y eso nos permitió salvar las luces de la cubierta sin comprometer los espacios de la vivienda, logrando ocupar el total del volumen proyectado. De la misma manera, para integrar el carácter mixto de las actividades propias de la vivienda y el espacio de trabajo, la solución en base al sistema Kielsteg permitió entregar máxima flexibilidad al proyecto, evitando soluciones basadas en pilares o muros interiores que dividen los espacios.

 

En cuanto a esta tecnología, ¿qué viabilidad comercial le ven en un mercado que aún considera poco la madera?

─Existe una gran deuda respecto a la utilización de la madera como material o sistema constructivo, situación que pasa por diversos factores. En este sentido, creo que la tecnología Kielsteg apunta a conceptos sumamente importantes a la hora de pensar en implementar tecnologías nuevas: eficiencia en el uso de material para generar productos altamente resistentes y alto grado de prefabricación que permite gran rapidez de montaje. Lamentablemente, para alcanzar esta condición, los paneles Kielsteg requieren de importantes procesos de prefabricación que aseguran su estabilidad y resistencia, pero indudablemente aumentan su valor final. Si contrastamos esta alza en el valor frente a las características del contexto nacional, nos encontramos con un panorama poco alentador. En Chile, el valor de la mano de obra es muy inferior respecto a países con una industria de la construcción en madera desarrollada como Austria, Finlandia, Canadá y EE.UU., por lo que el tiempo de construcción aun no es un factor crítico.

 

 

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¿Han desarrollado construcciones reales en madera o están concentrados solo en la investigación académica?

─Lamentablemente no hemos tenido la oportunidad de realizar construcciones reales en madera, pero seguimos concentrados en el tema. Con mi compañero José Órdenes estamos realizando un seminario de investigación que tiene como foco conocer el avance y las posibilidades de la tecnología Kielsteg en el contexto nacional, lo que nos ha llevado a buscar y ordenar gran cantidad de información que nos permite comprender de mejor manera la situación nacional con respecto a la madera como material constructivo.

 

¿Qué falta para que la madera vuelva a ocupar un papel destacado en la construcción en Chile?

─Desde mi perspectiva, y tomando en cuenta los procesos que me ha tocado desarrollar, creo que hace falta fortalecer principalmente dos aspectos. Primero, la enseñanza del correcto uso de la madera. Chile es un país que tiene un fuerte potencial maderero al poseer una importante cantidad de terrenos boscosos con productos de alto rendimiento, como el pino radiata y otras especies nativas. Sin embargo, este potencial no se puede desarrollar si no es de la mano de los arquitectos e ingenieros. Los cursos de construcción en madera no son ramos obligatorios en las mallas de Arquitectura, por lo que existe un vacío enorme al enfrentar proyectos que utilizan madera. En nuestro caso, la Universidad de Chile sí tiene un ramo de construcción en madera durante el segundo año de la carrera, que entrega técnicas y conocimientos básicos que nos permitieron enfrentar el concurso con ciertas nociones.

 

¿Y el segundo?

─Creo que es importante mejorar la desprestigiada imagen que se le entrega a la madera como producto en términos de calidad. Por diversos motivos, la madera se asocia hoy a conceptos de improvisación constructiva y, a veces, precariedad. Hoy en día existen diversas tecnologías que le permiten a la madera competir de igual a igual con materiales como el hormigón y el acero. Asimismo, es importante mejorar las normativas existentes respecto a la madera. Hoy en día no existe una norma sísmica adecuada para proyectos con estructura de madera, ya que se utilizan criterios de elasticidad para construcciones en base a hormigón, un material que se enfrenta al sismo mediante su rigidez, al contrario de la madera, que lo hace mediante su respuesta elástica.

 

¿Qué valor le otorgan a la Semana de la Madera?

─Es una tremenda experiencia, ya que reúne distintas disciplinas y permite evidenciar el estado de conocimiento y desarrollo nacional respecto a este noble material. En este sentido, una de las oportunidades que se puede potenciar aún más son las distintas charlas que entregan especialistas de renombre. Creo que esta instancia es una oportunidad no solo para mostrar grandes expositores a nivel mundial, sino también para educar.

 


 

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