“Tuvimos que tomar en consideración los formatos de la madera disponibles en el mercado”, aseguró Josefa Irribarra, una de las integrantes del equipo.

 

El proyecto ganador del Concurso de Diseño en la Semana de la Madera se llamó Cumpanis. Josefa Irribarra, integrante del equipo de diseñadores, explica: “Durante la investigación, vimos el lado conceptual y dentro de estos conceptos salía el compartir, encuentro, unión, interacción. Ahí llegamos al latín cumpanis, que significa compartir el pan”. Y ese fue el espíritu de este proyecto de Josefa y sus compañeras Isabel Martínez y Nicole Romero.

 

Josefa e Isabel son alumnas de Diseño de la Universidad de Chile, mientras que Nicole es de Diseño de la Universidad Católica de Chile, pero se encuentra de intercambio. Por eso pudo participar de este trabajo, al alero del profesor Mauricio Tapia, un promotor notable del trabajo con madera. Él estableció como tarea de un taller la presentación de un proyecto para el Concurso de Diseño de la Semana de la Madera.

 

Mauricio Tapia es, además, el creador del Protean 2, el auto de madera que funciona con energía biomecánica y eléctrica, que ha sido expuesto en las dos últimas versiones de la Semana de la Madera.

 

El Concurso de Diseño de este año estableció como tema el mobiliario escolar. Las medidas que se usan para su elaboración han quedado obsoletas, porque los chilenos han crecido. Ese, entonces, era el desafío. Josefa Ibarra conversó al respecto con Madera 21, Centro de Transferencia Tecnológica de Corma y organizador de la SDLM.

 

─ ¿Cómo llegan a un diseño como éste, que parece un trébol marino?

Para llegar a esa forma escogimos un colegio y un curso, en este caso, el primero básico. Fuimos, hicimos un diagnóstico, con esto salieron ideas y necesidades del usuario. Con esos requerimientos, buscamos formas que se adecuaran a ello, y tuvimos que tomar en consideración los formatos de la madera disponibles en el mercado, el precio y la tecnología.

 

─ ¿Cuál fue ese diagnóstico?

Todas las actividades se realizaban de manera individual, nada de fomento colaborativo, y los muebles para los niños pequeños eran muchas veces las sillas de los grandes. Para párvulos y de quinto básico hacia arriba había muebles a su medida. Pero no para primer básico.

 

─ ¿Por qué ganaron ustedes?

Personalmente creo que nuestro diseño pasó por muchos cambios. Cada vez que teníamos un nuevo desafío, algo que no calzaba, volvíamos a pensar en el diseño. Fue algo de todos los días. Por ejemplo, cómo hacer un sistema de ensamble, que fuera enteramente de madera. La superficie del asiento que teníamos al principio era de una sola pieza. Pero no existían en el mercado los formatos de madera que permitieran hacer esa superficie en una pieza. Entonces cambiamos y diseñamos la superficie del asiento en tres piezas modulares. Entonces había que resolver cómo ensamblar esas tres piezas. Al final hay un tarugo que soporta esa fuerza.

 

─ ¿Habías trabajado antes con madera?

Sí, pero no diseños hechos completamente con madera, es decir, sin clavos ni tornillos. Fue un desafío porque tuvimos que aprender mucho de madera, de tecnología, de los formatos de madera disponibles en el mercado.

 

─ ¿Le han visto proyección comercial?

Queríamos ver si podíamos probar un prototipo a escala real e ir a probarlo con los niños del colegio. Vamos a ver qué pasa.

 

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