El creador de este exitoso emprendimiento, Steven Adler, cuenta la historia detrás de este proyecto.

 

Con un grupo de socios, Steven Adler partió hace 9 años buscando algo que inventar y que fuera comercialmente atractivo. Había socios diseñadores, ingenieros comerciales y abogados. Y como era la época de la crisis subprime, estaba difícil la situación en Chile, así que fueron a darse una vuelta a Canadá. “Allí conocimos una empresa que se llama Aspenware, fabricante de cubiertos de madera desechables.

Esa empresa es nuestra ahora. La compramos. Y ahora vamos a empezar a exportar desde Chile. Comenzamos la producción acá el 15 de septiembre y en octubre empezaríamos a exportar a Canadá y EEUU”, cuenta Steven Adler, quien con su empresa, Sadco, y sus cubiertos de madera, se agenció el primer lugar del Concurso de Innovación en la Semana de la Madera, organizado por Madera 21 en la Estación Mapocho.

 

─ ¿Cómo llegaron a la madera?

Partió con una conversación con uno de mis antiguos socios, en una playa donde estaba todo inundado de plástico, lo que más había eran cubiertos y bolsas. Como teníamos destacados socios diseñadores, decidimos producir prototipos el año 2009, pero acá en Chile tuvimos poco apoyo.

 

Ahí se fueron a Canadá a explorar y formar alianzas. Se hicieron socios de los canadienses, quienes, según Adler, tenían un producto muy básico. Finalmente, compraron la empresa, aunque los canadienses siguen siendo socios. Hoy tienen varias patentes registradas en distintos países y se trajeron la maquinaria desde Canadá.

 

─ ¿Cuáles son los valores agregados?

La ecología cuando es la variable que te diferencia no es sostenible en el tiempo, entonces creemos que por diseño y funcionalidad tenemos los mejores cubiertos del mundo,. Y son sustentables. El cuchillo corta, el tenedor pincha, la cuchara sopea. Son desechables. Duran un par de usos. Están pensados para un picnic, eventos, incluso tengo amigos que compran para no tener que lavar.

 

─ ¿Qué madera usan?

Pino, eucaliptos, álamo. Lo que importa es que la madera no tenga sabor ni olor y que sea resistente. Trabajamos con proveedores certificados.

 

─ ¿Cuáles son sus mercados?

Una de las razones de por qué decidimos traer la fábrica fue el tipo de cambio. Es complicado ser importador. En cambio como exportadores estamos en universidades y conciertos en California,  donde se usan sólo cubiertos de madera. Y Europa también es interesante. Hemos pensado en Chile, pero como mercado le interesa el medio ambiente si no hay que pagar más.

 

─ ¿Qué se viene ahora?

Nosotros acabamos de terminar el proceso de levantamiento de capital a través de crowdfunding, con una empresa consultora que se llama Broota. El proyecto total ha tenido una inversión de seis millones de dólares. Y lo que levantamos son 361 millones de pesos a través del crowdfunding.

 

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